A Panadaría: Dos orejas (sin rabo)

La compañía “A Panadaría” estrenó la versión en castellano de “Elisa y Marcela” en el Patio de los Sitios de Ciudad Rodrigo el día 22 de agosto de 2018 dentro de la programación de la XXI Feria de Teatro de Castilla y León. Creación e Interpretación: Areta Bolado, Noelia Castro, Ailén Kendelman. Dirección: Gena Baamonde.

Qué jodidamente difícil es tratar de bajar del púlpito una ideología dominante sin acabar encaramándose a él para dar lecciones al respetable, conviertiendo la guillotina en un elemento de menaje más. Zas. Guillotina. Guillotina. Guillotina. Qué terriblemente complicado es ir tirando lastre por la borda y mantener el barco a flote en mitad de la tormenta. Qué desafío más titánico traducir tus palabras y parodiar tu acento sin traicionar tu propio mensaje.

Qué radicalmente complicado es subirse al escenario y reírse de uno mismo sin acabar riéndose del espectador. Ahí reside la grandeza de este montaje de A Panadaría que ayer se presentó por primera vez en castellano en la feria de teatro de Ciudad Rodrigo.

Pongámonos en situación. Un patio palaciego, convertido en patio escolar, convertido en teatro al aire libre y bautizado como Patio “Los Sitios”, un público lleno de miradas “normales” pensando en salir corriendo si la lluvia pasaba del amago, unas horas que invitan más al reggaeton que a la reflexión y una historia fascinante pero conocida. Elisa y Marcela, dos mujeres que se casaron por la iglesia en 1901 en San Jorge, La Coruña.

Con el humor como arma A Panadaría nos pone frente al espejo como sociedad patriarcal y machista, que considera normal demasiadas cosas sin cuestionarlas. También planea sobre el escenario otro gran tabú contemporáneo. Está ahí, en nuestra mente, sobrevolando desde el principio las tablas de “Los Sitios”. Hablamos de la gordofobia. De los cuerpos perfectos. Del todos iguales, altos, bellos y esbeltos. Del actor galán y la actriz divina-de-la-muerte que acaparan el teatro, la televisión y el cine, imponiendo un modelo físico que tanto daños psicológicos y sociales está produciendo.

Sobre el escenario desfilan con gracia la Iglesia, las meigas, los toros, la inmigración y los clichés que van quedándose desnudos como el traje del rey ante el humor. Tres actrices y trescientos (o tres mil) personajes que van asomándose al escenario. Las tres actrices son Elisa y las tres son Marcela, para acabar consiguiendo que todos seamos Elisa y Marcela en una historia contada desde la mejor tradición de los Monty Python o el surrealismo amanecista. Números musicales bien armados y ejecutados, originales monólogos y unas coreografías que funcionan. Una historia que la convierten en divertida aunque en la realidad no tuviera gracia ninguna. Puro teatro.

Una actuación divertida y fascinante que arrancó aplausos (es)pontáneos varias veces durante la función y que puso al público unánimemente en pie al terminar. Ovación, varias vueltas al decorado y las dos orejas (sin rabo) para el hilarante montaje de A Panadaría en la Feria de Teatro de Castilla y León.

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