DeVacas, las reinas del Guachinei

Amodiño es el abracadabra de DeVacas. La versión de “Despacito” les ha abierto las puertas del público con una propuesta fresca que se sube a los lomos de la industria musical para darles donde más les duele: en los conciertos de Tributos. Paula Romero, Inés Salvado, Faia Díaz y Guillermo Fernández en el “Tour Vacanal 2018” hacen tributo (o lo que sea eso) a Fonsi, a las Spice Girls, a Enrique Iglesias, a Sabrina y a todo el que se les ponga por medio. Una fórmula sencilla pero imparable: radio a todo volumen y a guachinear.

Ahora llega el momento de salir del territorio gallego y comprobar si sus versiones frescas y directas son capaces de contagiar a los gallego-ignorantes. No debe de hacer mucha falta si tenemos en cuenta que tampoco tanta gente habla inglés y guachinea las canciones. DeVacas entra al escenario a oscuras y ya no se levantan de la alpaca ni para saludar. Querencia al pajar, miedo a salir del pueblo o porque ya duelen los pies de tanto bailar en la discomóvil. Quién sabe. Lo cierto es que con un repertorio de verbena veraniega hacen un show fresco y divertido sacándole punta a una música comercial hasta que pinche en el hueso de la risa.

Parecen sorprendidas de sí mismas, de que la gilipollez que se les ocurrió una noche de fiesta las haya traído hasta aquí. Le ponen letra a los éxitos de su vida, como Marta Sánchez con el himno de España, pero con dos copas más y con más gracia poética. Y para eso no hay nada mejor que el gallego (de abajo), porque como diría Gila, “Si no sabe entender una broma, márchese del pueblo”.

Mezclan las alocadas versiones con pequeños monólogos que, quizá por eso de su primera actuación en castellano, fueron especialmente espontáneos. Fuera de la zona de confort se vaciaron sobre el escenario. Interpretaciones exageradas e histriónicas, coreografías sin mover el culo de la alpaca y el aire general de una despedida de soltera que se ha ido de las manos, dieron el sorprendente resultado de una actuación divertidísima donde todo el público acaba cantando las canciones en su versión original, en gallego, en guachinei o en lo que le dé la gana. El show no flojea en ningún momento, porque va mucho más allá de hacer versiones más o menos afortunadas, sino que consiguen transformar las insípidas letras originales en una parodia de nuestra vida real. Seamos serios, riámonos de nosotros mismos.

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