Escribir espacios. De nuevo.

Me acuerdo, o creo recordar, que en alguna librería de viejo encontré dos ejemplares de “Especies de Espacios”.

Temía que había algo escrito para mi en su interior. No estaba preparado para conocerlo. Tuve que llevármelos para que nadie descubriera ese secreto.

De aquellos dos ejemplares, uno lo regalé a quien debía regalarlo.

Supongo que tampoco lo abrió.

Confío que un día volverán el libro y su propietario a mis espacios cotidianos.

Desde ese día dejé de coleccionar Principitos y empecé a comprar en mis viajes obras de Perec para no ser leídas. Los llamo los Perec viajeros.

Un día más raro de lo normal abrí mi primer Especies de Espacios e inmediatamente sentí la necesidad de escribir y de ponerme en camino. Lo menos importante era el destino.

***

Este blog no es un homenaje a George Perec. Es demasiado pequeño.

Más bien Perec es una fuente de inspiración.

Siempre lo fue aunque nunca lo hubiera leído.

Para Perec un límite es sólo una excusa creativa.

Hay quien dice que las limitaciones hay que saltarlas.

Con soñar las cosas es suficiente. Mentiras en jarrones chinos.

Lo único que podemos hacer es vivir con ellas.

Conocer el laberinto para convertirlo en nuestro hogar. Con o sin minotauro.

Perec como fuente de inspiración para jugar con nuestras limitaciones intelectuales y jugar a decir que es lo que vemos. Curiosear. Preguntar. Y sobre todo, no hacer dos veces lo mismo.

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Los orígenes de este proyecto son muchos, pero Perec siempre nos ofrece un buen manual de instrucciones.

Siempre habrá alguna palabra suya escondida en cada botella que lancemos a este mar. Escribir nunca debe dejar de ser un juego, por muy importantes que nos creamos.

Bienvenidos, de nuevo, a Especies de Espacios.

 

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