Esteban Belmonte: “No porque tengas cien mil seguidores vas a vender más libros”

El escritor albaceteño utiliza las redes sociales para difundir su poesía, sin embargo, sus libros los publica en papel

Un domingo lluvioso en Albacete, Esteban en la misma cafetería que hace dos años. Allí estaba antes de la hora acordada. Desayunando con su padre, un té verde como la camisa que llevaba. A su lado varios periódicos y el paraguas. Su sonrisa, cordialidad y simpatía llenan la atmosfera. Su voz tenue se camufla en diversas ocasiones con el barullo de la cafetería. Una vez iniciada la conversación, resalta mucho la utilización de las manos para explicar cualquier cosa. Es inquieto, mueve la cabeza a todos sitios, como queriendo fijar su vista en algo. En su cara destacan unas ojeras grandes, pero no muy marcadas. Esa misma tarde tiene que volver a Madrid, un tanto resignado, donde trabaja y a día de hoy, vive. Pero sueña con vivir en Alicante.

Pregunta: Después de escribir cuatro libros, ¿cree que ha evolucionado personalmente o se ve igual que cuando escribió Arquitectura Interior?

Respuesta: Sí que he evolucionado, la verdad. Más que como persona, en mi escritura, porque entre los libros hay un proceso de autocorrección continua. En el primero cometes errores que no te das cuenta, para eso tienes que publicar el libro y que la gente te lo diga. Si creo que he cambiado y que me he vuelto más conceptualista, mucho menos retórico y menos detallado, he ido más directo al grano.

P: ¿En cuál de sus libros se ve más reflejado?

R: En la novela, es lo que más me gusta escribir, sí que es cierto que es lo más complejo de leer y es bastante lírica. Al final, escribir un poema puede ser golpe de inspiración de un momento, mientras que una novela es un trabajo elaborado durante meses y yo estuve un año para prepararla. Si algo he ansiado más de todo lo que he escrito, ha sido la novela.

P: Sus libros de poesía tratan principalmente el amor-desamor y el dolor que deja, ¿hay algo en esta temática que otras no tengan?

R: Creo que lo he utilizado más por mi juventud, porque muchos de los poemas que he publicado los escribí hace diez, cinco o siete años. Hoy en día escribo algo más cerca de poesía social o una poesía más experimental, situaciones que se viven en el día a día, pero menos centradas en el amor. Otra cosa es que la gente me conoce por ese tipo de poemas y al final lo que yo comunico suele ser una poesía amorosa.

P: ¿Hay algún libro que le haya hecho soñar como ningún otro?

R: Puede que sea La sombra del viento de Ruiz Zafón, me gusta mucho la manera en la que describe Barcelona en los años 50 y me ha ayudado mucho a imaginarme esa ciudad. Hay libros que me han marcado profundamente como puede ser Mortal y Rosa de Paco Umbral o uno de Juan José Millas, que trata de un hombre que se queda encerrado en un armario en un centro comercial, ese armario se vende y el hombre pasa dos años dentro. Es algo muy absurdo pero dentro de lo absurdo es algo imposible, y de ahí he escrito un largometraje.

P: ¿Escribe realmente lo que a usted le gusta o lo que le puede gustar a los lectores?

R: Lo que a mí me gusta, porque al final lo que el lector quiera suelen ser cosas  elementales y muy simplistas. Yo no me puedo centrar en eso. Si estoy más metido en sujeto, verbo, predicado, pues hago eso. Ahora voy al verbo, es más directo. He empezado a centrar todo los que escribo en un concepto y en que tengo que decir algo. No sé si está funcionando y si está gustando, pero es que al final es donde me está llevando a mí la escritura

P: ¿Cómo definiría su libro?

R: Es un libro directo, muy de conceptualización y muy breve. Son poemas precisos. Juego con dos metáforas, una es lo que ocurre antes de darle un beso a una persona y la otra es lo que ocurre cuando rompes con una persona, los he mezclado para hacer una historia y lo divido en siete partes. Me ha gustado el proceso de crear el libro a través de los poemas que he ido recopilando en los últimos años.

P: Hace dos años le pregunté que si creía que se podía vivir únicamente de la escritura y me dijo que no lo sabía. ¿Puede ahora asegurarlo o desmentirlo?

R: Yo personalmente no puedo. A mí la escritura me da un plus mensual, pero para vivir de ello no puede ser. Además los amigos que tengo que viven de ello, es de la poesía, y probablemente en cinco años, la gente que consume poesía deje de hacerlo. Esto es un boom del público provocado por las redes sociales, porque estamos en una etapa de lectura rápida. Pero eso no es poesía, eso son dos frases bonitas y ya está. Cuando tengas 25 años, esas frases no te aportan nada y buscaras otras cosas. Esto tiene fecha de caducidad, se está agotando el formato de la poesía. Yo después de cuatro años y cuatro libros me encuentro muy cansado de promocionarme, de comunicarlo por las redes. Mi tiempo aquí se está acabando. Además es muy difícil hacerse hueco, porque la esperanza de vida en una librería es de cuatro días.

P: Con el auge de nuevos escritores de poesía ¿puede que haya “literatura basura”?

R: Sin duda alguna, hay muchos libros que son basura. Hay una saturación en el mercado, porque muchos se creen que pueden escribir poesía, pero eso no nace solo, hay que dedicarle tiempo y estudiarlo. No todo el mundo puede hacerlo. Además las editoriales  publican no porque sean buenos, sino porque tienen seguidores y hay gente a la que se sigue no por como escribe, sino por como se muestra en las redes sociales. Aglutinas a un gran número de seguidores y las editoriales piensan que pueden hacer negocio. Yo estoy muy desencantando con esto, porque he visto la parte lucrativa del negocio y no me gusta que me traten como un producto.

P: Entonces, ¿Qué opina de los “influencers” que sacan libros una vez que tienen la fama?

R: Las editoriales no saben cómo se mueven los usuarios o los “influencers”, no porque tengas cien mil seguidores vas a vender libros. Lo lógico es que las editoriales busquen a gente por como escribe, no por la gente que mueven. Dentro de cinco años esa gente no estará en poesía. La diferencia es que yo siempre voy a vender poesía, yo voy a mover siempre mis libros. Laura Escanes es un ejemplo muy claro, nunca ha tenido nada que ver con la escritura, yo lo siento mucho, pero cuestiono que poesía ha escrito. Vende por los seguidores que tiene. Yo quiero leer un poema y que sea un ejercicio de inteligencia para mí, que me transmita algo, un juego de palabras, algo que llame la atención. Me gusta que la gente se esfuerce, y eso cada vez pasa menos. Se creen que por una frase bonita ya eres poeta y no es así. Llevo 22 años escribiendo como para saber lo que es poesía o no.

 

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