Masticando la Barra Libre de La Mar de Músicas (II)

Diario de bitácora del día 25 de julio de 2018 en la Mar de Músicas. Sección conciertos en el día de “La Barra Libre de La Mar” patrocinado por Repsol.

Cada frase debería comenzar por un Me Acuerdo al modo de Perec, pero en esta ocasión puede sustituirse por un Érase una Vez al estilo Andersen.

Oigo crujir al escenario vacío de la Plaza del Ayuntamiento. Sigue pidiendo coraje. Resuena Nathy Peluso.

El corrector sigue insistiendo en llamar Anderson a Andersen. Y la Cerveza Verna se escribe con V. Diga lo que diga el mismo señor de antes.

Bamba Wassoulou Groove no me dijo nada especial. Tampoco parecían decírselo a los malienses que andaban por allí. Demasiado previsible. Es un escenario muy difícil el de la Plaza del Ayuntamiento si no eres Nathy Peluso.

Mientras, en la Plaza San Francisco, Karmacadabra reventando el lugar de gente, de música y de ambientazo. Si la propuesta funciona igual en campo ajeno sin su parroquia darán el salto. El cantante se mezcló con el público en una canción y pidió disculpas por dejarse los calzoncillos. Imposición de la organización mientras cantaba algo así como que no aceptaba las normas y que cada uno se monte su tinglado. Día Repsol. Difícil ser coherentes en tiempos de multinacionales. No sé los quitó, pero hizo un pedazo concierto con ellos puestos. También lo hizo con mandil y con vara de cola. Algo se está moviendo hacia los márgenes. Si ya todo da igual, al menos seamos libres y tatuados.

Con la noche llegó Dinamarca en estado puro.

Érase un grupo danés llamado The Savage Rose que después de cincuenta años siguen haciendo el mejor rock. Lo que confirma la teoría de que el rock es ya música clásica.

Me acuerdo que después vino Eivør. En un momento dado el grupo salió del escenario y ella se quedó con pandero danés como único acompañamiento. Voz salvaje para protegerse de los miedos del mar abierto.

Para show el técnico de sonido. Eivør son un cuarteto. Tres arriba y uno abajo. En mitad de la distorsión y el caos me acordaba de las setas de cardo que leían a James Joyce.
Agarremos fuerte al suelo para poder volar más alto.

Club de fans incluido. Entre el público sonaron los cuernos y bailaron los vestidos góticos. Eivør hizo uno de los mejores conciertos del Festival hasta el momento. Premio revelación En la Plaza del Ayuntamiento no habría sido lo mismo.

Después en el puerto, ya no eran horas de contarlo.

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