Ponerle voz a la memoria escrita. Entrevista con Javier Collado de Zas!!Candil Folk

Antes del papel hubo un mundo oral que casi hemos perdido. Gentes como Luis Rius trataron de salvar algunos ecos poniendo sobre el papel aquello a lo que nadie le importaba. El siglo XX nos metió de lleno en el mundo de letras impresas y músicas grabadas. Dejamos de cantar y de contarnos. Pasamos a lo digital y nos lanzamos a salvar el papel que nos queda. Papel-Piedra-Tijera. Tarancón-Luis Rius-Zas!!Candil. Devolver la voz al papel y volver a contarnos cosas. A esa aventura se han lanzado Zas!!Candil. Han cruzado el océano que vió partir a Luis Rius con sus recuerdos. Allí en México se hicieron papel. Y ahora en el viaje de regreso, vuelven a ser canción.

El ritmo de la vida humana siempre estuvo marcada por un compás. Somos el ritmo de las noches y los días, somos estribillos que se repiten primavera, verano, otoño e invierno. Somos historias que se apoyaban en la música y en la poesía para saltar de generación en generación. Somos cultura, folclore y raíces. Somos las canciones que escuchamos; las canciones que nos pueden llevar a otros mundos o rescatar a los que ya marcharon, canciones para aprender a sentir y para aprender sintiendo. Toda melodía tiene su historia, un origen que le da la importancia que se merece y la esencia que le caracteriza. En el plató de Espacies Radio suena de fondo “El baile”, mientras su cantante, Javier Collado, se acomoda en la silla y se prepara para una entrevista más. Es lo que tiene ser ya una referencia. Zas!!Candil ya se sienta en la mesa de los grandes del folk hispano, difundiendo los ritmos más tradicionales al mismo tiempo que hacer una tarea de reelaboración y actualización.

En su segundo disco, En el camino, adoramos ‘El baile’, quizá por su melodía pegadiza, quizá por la fuerza de su letra. ‘El baile’ va más allá de la música y del pasodoble, nos devuelve a la plaza del pueblo. Nos cuenta Javi Collado que es una letra que una escribió Luis Rius hace casi un siglo y que estaba dentro de un romancero en el que muchas canciones no tenían música. “Decidimos recuperar la letra, porque, como nosotros decimos, era bastante punky, porque el mensaje es muy de ahora, muy reivindicativo y sobre todo, valorar la música tradicional como lo que es, que es la música del pueblo  y la música que todo el mundo puede cantar, no solo como era antes la música clásica, que era para la gente que tenía pasta. Cogimos la letra y pensamos que un pasodoble, que siempre está muy vinculado a la cultura española más cañí, darle esa vuelta y meterle esta letra, que tiene un mensaje muy directo”.

Desde Tarancón, Zas!!Candil se ha encargado de recoger aquellas canciones que forman parte de la cultura e historia de su pueblo, reinvindicando la figura de personajes populares como la del tío Bemoles, del que todavía se conserva su memoria. “El tío Bemoles fue un señor que era el director de la banda de Tarancón hace mucho, sobre 1920 y la letra es de esa época también. Luis Rius lo que hizo fue coger parte de un romancero que se encontró en Casa Palacio, que es donde vivía con sus padres, que eran los maestros que había en Tarancón en aquel momento y escribió este romancero, donde incluía esta letra, que yo creo que es más suya que del romancero que se encontró”.

Nos cruzamos con Zas!!Candil en los caminos que hoy quieren suelen llamar autovías y con ellos quisimos cruzar la frontera de lo local hasta hacerlo universal. Somos tierras de paso. Precisamente “en el camino” se encuentran, como bien afirma el título del disco, en el sendero de sorprendernos con lo tradicional. “Empezamos con En el camino después de haber tocado muchas cosas y nos dimos cuenta de que lo que realmente te hacía sentir la música o expresar una música era haberla mamado desde dentro. Muchos de nosotros estábamos dentro de la música tradicional desde pequeños por nuestros padres. Cuando volvimos otra vez, después de renegar un poco con la adolescencia, decíamos que la música tradicional era un poco más de abuelos y de gente mayor, y nosotros, como éramos más modernos, queríamos hacer otras cosas. Con el tiempo en ese camino, nos dimos cuenta de lo que al final hay que valorar, lo que realmente te sirve para expresar de verdad. En ese camino es donde estamos aprendiendo, por eso el título del disco se titula En el camino. Al final es como hemos aprendido un montón de cosas, no solo de la música tradicional más de centro de la Mancha o de la Alcarria, sino que es como un aprendizaje continuo.”

Convertir lo antiguo en moderno, lo de toda la vida en innovador, necesita tiempo y mucha dedicación, un trabajo previo y uno posterior, que es donde surge la magia. “El primer disco fue más iniciático, podríamos decir más experimental, porque veníamos de tocar blues y otras cosas, e intentamos unir la música que habíamos escuchado de pequeños con lo que estábamos haciendo, entonces creo que era un disco más irregular, porque no concordaban todas las canciones. En este disco, lo que pensamos fue que todo encajara de una forma más coherente, dentro de la música de tradición oral. De hecho, es lo que nos ha ido enseñando para hacer un disco así, a aprender a tocar instrumentos de otras zonas. Decidimos también que no fueran canciones del cancionero de Rius, que en el otro disco había bastantes, que no hubiera canciones solo de nuestra zona”.

Se sorprenden de su éxito, algo normal teniendo en cuenta que en un  proyecto así, en el que se le da una vuelta al folclore tradicional, hay que “temer” a los más puristas y esperar que los más abiertos a la renovación de las tradiciones alaben el trabajo. “Nosotros no pensábamos que iba a impactar tanto, no solo este disco, sino el proyecto, y ver la música tradicional como algo más normal. Normalmente, la música tradicional se asocia a ponerte trajes tradicionales, salir con los moños o con la faja a cantar y solo canta quien está en el escenario y bailan los que van dentro del cuadro de baile, y la música tradicional también tiene una parte que es la base de todo, que es cantar y tocar en la calle y que todo el  mundo lo pueda hacer y disfrutar. Son músicas muy sencillas y también es lo bonito, porque luego a la hora de reelaborar, que es lo que hacemos nosotros, porque no es música tradicional pura, puede llegar al público más joven”.

Sus conciertos no entienden de edades. Lejos quedó aquello de que lo tradicional es de abuelos, de que no es actual ni suele gustar. “Es súper bonito porque ves a abuelos, a niños, a la gente joven que van a un concierto, y los abuelos lo saben más por El Caño gordo (que es nuestra base) y la gente joven se lo sabe por la vuelta que le hemos dado nosotros”.

Si en el flamenco, uno de los grandes exponentes es el Omega de Morente, en el folk también existen grandes representantes de las diversas ramas de la música tradicional. “Hay muchos Omegas en el folk. Hay muchos maestros dentro de esto, pero hay muchas vertientes. Algunos se centran en una corriente más purista, como puede ser Mayalde, pero también hay gente que ha intentado darle una vuelta y yo creo que es lo que hace que nos llegue a más gente. Hay muchas vertientes para tirar de ello y para aprender, mantener la esencia, pero darle esa vuelta para que pueda llegar a más gente. A mí, por ejemplo, Eliseo Parra me tira mucho por eso”.

Nuestro origen, nuestros pueblos, allá de donde venimos es lo que nos marca de por vida. Por tanto, la supervivencia del mundo rural tiene mucho que ver con el respeto a la cultura tradicional. “Por supuesto, es de donde venimos, al final todos venimos de una zona, pero esa mezcla es la que nos hace seguir el camino. Volver a la tierra y a nuestros orígenes es un poco un respeto a nosotros mismos. De hecho, es como vivimos ahora mismo mucha gente, muchos amigos se han ido a Molinicos, a la Sierra del Segura,… hay mucha gente que creemos en estas cosas y en los pueblos, pero porque, al final, es de donde venimos y es donde realmente se vive a gusto y donde tienes una calidad de vida”.

El pasado mes de julio, actuaron en Estival Cuenca 2018, previamente al concierto de Carmen París, y pusieron a todo el público en pie, al ritmo de jotas, seguidillas y pasodobles. Precisamente, fue Carmen París la que les dio una sorpresa enorme. “Este año, cuando nos enteramos de cantábamos juntos, le escribí un correo para decirle que si le apetecía tocar alguna canción con nosotros. Su abuela es de Priego, y dijo, con una humildad enorme, que prefería cantar una canción nuestra que una suya, que quería aprender canciones de Cuenca y que le pasáramos los discos, las canciones que nos gustaran a nosotros para que ella las pudiera cantar”. Y así fue. Ambos cantaron una jota, dejando claro que folk está de moda.

El disco incluye un documental sobre Luis Rius titulado “Memorias trasatlánticas”, donde cuentan la historia de la música tradicional de su zona y el valor que tuvo Rius de exiliarse por problemas políticos en México, donde recopilaba canciones del folclore conquense “porque era la única manera de mantener esa conexión con lo suyo, con su país”. Zas!!Candil seguirá llevando a otros lugares el legado de su paisano Luis Rius, continuará “en el camino” de “renovar” nuestras músicas más tradicionales y seguirá poniendo en pie a las plazas llenas de gente, porque sí, porque el folk está de moda y Zas!!Candil también.

Texto de Vanesa Moreno, entrevista de Jose An. Montero y fotografías de Sergio Rubio Luque

 

Este texto pertenece al número #0 de Espacies P.apel: El Papel Ha Muerto:

 

Deja un comentario